Nuestro patrimonio

Los árabes permanecieron en Jubrique hasta el Siglo XVI, ya que tuvieron que abandonar los lugares en los que estaban asentados y dejar paso a los castellanos que, como conquistadores, se fueron haciendo con la zona.

Debido a tantos años de herencia morisca las estructuras de los puentes forman parte del casco urbano del municipio y son uno de sus elementos más llamativos. Datan de principios del siglo XVI, y su construcción pudo ser debida a diversas causas; ampliar el espacio de los domicilios creando nuevas estancias sobre las calles, facilitar el paso de grandes caudales de agua provenientes del monte en épocas de lluvia o como resguardo para los animales durante la noche.

La Plaza de Andalucía es el lugar más amplio y llano del municipio, rodeada de estrechas y empinadas calles, siempre ha sido el principal punto de encuentro de los vecinos y el emplazamiento donde se han celebrado las festividades locales. La iglesia de San Francisco de Asís, del siglo XVI, fue construida sobre una mezquita musulmana tras la caída de Ronda en 1485. Se compone de una sencilla planta rectangular a la que se añadió un crucero con capillas laterales en el siglo XIX. Las imágenes que destacan en su interior son del siglo XVIII. En el exterior resalta la torre-campanario de dos cuerpos erigida en el siglo XVII y que hace las veces de pórtico de entrada al templo.

Parte de la herencia musulmana también la encontramos en el origen del nombre de Jubrique, ya que la palabra Iuber, que significa "lugar de abundancia" o quizá en el término Iubar, que quiere decir "lugar de resplandor". En el siglo XVIII aparece como “Jubrique la Nueva” de lo que se deducen dos posibilidades: la existencia de un enclave anterior con el nombre de Jubrique o que la nueva población resultase de la unión de los despoblados Benameda, Rotilla y Monarda. Aunque con mayor seguridad se sabe que con la llegada de los cristianos la X inicial del nombre “Xubrique” derivó en la J actual de Jubrique.